lunes, 20 de abril de 2026

A LOS EVANGÉLICOS LES RESPONDE LA BIBLIA (40)

A LOS EVANGÉLICOS LES RESPONDE LA BIBLIA (40) (Tomado del Libro de FE CATÓLICA, “IGLESIAS Y SECTAS”) • 4. Unas razones teológicas e históricas. • Los Apóstoles para su Evangelización utilizaron la Biblia en griego, llamada de los Setenta, y en ella están los dos libros de los Macabeos. Y esta creencia en el Purgatorio y la práctica piadosa de rogar por los muertos las conserva todavía el pueblo judío, a pesar de las vicisitudes por que ha venido pasando desde aquellos remotos tiempos. (Véase el Ritual Judío: Jewlsh Prayer Book, Edited by Isaac Leeser, Filadelfia.) • Ahora bien; si esta creencia de los judíos en el Purgatorio fuera falsa y supersticiosa, ¿no habría sido condenada por el Salvador? Porque Jesús tuvo gran cuidado de reprobar o rectificar aquellas creencias que se habían propagado en el pueblo judío y eran contrarias a la verdad. Así vemos que condenó la conducta de los fariseos que prohibían hacer obras de caridad en el día sábado, y San Mateo (cap 23) trae una larga lista de innovaciones judías anatematizadas por Jesucristo. • 5. Razonabilidad del Purgatorio. • Además de los cristianos rematadamente malos, que mueren en pecado mortal; y además de los cristianos completamente buenos, que mueren sin mancha de pecado alguno, por pequeño que sea; hay una tercera clase, la más numerosa, que no es ni rematadamente mala ni completamente buena. Ahora bien; estas almas, no pueden ser inmediatamente introducidas en el Cielo, pues, «Nada manchado entrará en ella (la Jerusalén celestial)...» (Ap 21, 27). Tampoco pueden ir al Infierno, destinado solamente para castigo de los réprobos. Luego, debe haber necesariamente un tercer estado, en que se purifiquen de sus culpas, antes de ser admitidas al gozo del Señor. • 6. Magnifico testimonio del siglo V. • La primitiva Iglesia ofrecía la Misa por los difuntos. San Agustín (en el siglo V) decía: «Opongan los herejes lo que quieran; es un uso antiguo de la Iglesia orar y ofrecer sacrificios por los difuntos» (Libr. Haeres., cap. 53). • Una hermosa prueba de ello es lo que dice el mismo Santo Doctor en sus «Confesiones» (Lib. IX, cap. 13) al hablar de la muerte de su madre Santa Mónica: «Aunque mi madre vivía de tal manera que tu nombre, Señor, era glorificado en su fe y en sus costumbres, sin embargo, no me atrevo a decir que, desde el tiempo en que la renovaste por el bautismo, no saliese palabra alguna de su boca contra tu mandamiento... Por esto, te ruego, Señor, por los pecados de mi madre. Perdónala, Señor, perdónala; te suplico que no entres en juicio con ella... Cuando se acercaba el día de ser desatada de su cuerpo, me recomendó solamente una cosa, y fue que me acordara siempre de ella en tus altares». • SEGUIRÁ, LA JUSTIFICACIÓN.- M.S.G. – 20-4-26.

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