Espacio destinado a dar noticias sobre Prado Nuevo, lugar de manifestación de la Santísima Virgen María, como Virgen Dolorosa. "Todo el que acuda a este lugar, recibirá gracias muy especiales" (mensaje 1-1-2000) BENDICIONES
jueves, 5 de febrero de 2026
EL DOLOR - EL SUFRIMIENTO (8)
EL DOLOR - EL SUFRIMIENTO (8)
CRISTO ES EL CAMINO
Donde se revela plenamente el sentido del sufrimiento y de la muerte es haciendo referencia a Cristo, que padeciendo con nosotros nos dio el ejemplo para seguir sus pasos.
Jesús redime con el sufrimiento.
Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del evangelio nos envuelve en absoluta obscuridad.
La potencia redentora del sufrimiento está en su amor.
Así Él cambia el sentido del sufrimiento.
Él escoge la cruz para salvarnos, asume el MAL RELATIVO del dolor y la muerte,
lo redime y lo transforma, salvándonos del MAL ABSOLUTO (muerte eterna).
Dios no es lejano ni insensible a nuestros sufrimientos,
sufre con nosotros, confirma con su vida, con su pasión y muerte que está con nosotros.
En su predicación hay un mensaje especial para los que sufren,
Lo vemos en las Bienaventuranzas:
“Bienaventurados los que lloran... los que padecen... los que sufren...” (Mat 5,5 ss).
Jesús se conmueve ante el sufrimiento: la viuda de Nain, la muchedumbre hambrienta, ante su amigo Lázaro muerto, etc.
Está tan íntimamente unido a los que padecen que toma como propios los favores hechos al que sufre. “,,,porque tuve hambre y me distéis de comer...”
(Mat.25,35ss)
Él mismo, en su naturaleza humana, no era insensible al sufrimiento, le costaba como a nosotros,
en el huerto imploraba al Padre con gritos, lágrimas y sudor de sangre que pasase el cáliz de su Pasión. (Lc,22,42) (Heb. 5,7)
El dolor de los hombres dice mucho a Dios, y el dolor de Dios DICE MUCHO a los hombres.
En la Redención realizada por Jesucristo libera al hombre del mal, de sus raíces más profundas, pecado e infierno.
Jesús no cancela aún el sufrimiento físico, le urge más vencer al pecado y su consecuencia eterna,
en cuanto al sufrimiento temporal en su día también desaparecerá,
“...enjugará el Señor las lágrimas de sus ojos”
(Is. 35,10); (Ap. 21,4)
Jesús vence a la muerte con su Resurrección.
El alma en gracia está ya viva, la muerte ya no tiene poder sobre ella.
Lo único que puede matarla es el pecado grave.
CONTINUA. M.S.G. - 6-2-26
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