martes, 23 de febrero de 2021

martes, 16 de febrero de 2021

FE CATÓLICA - H. APÓSTOLES - 15-2-21


 EN LO ESCONDIDO

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: (Mt.6,1-6. 16-18)

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Mateo expone con claridad las palabras de Jesucristo dirigidas para nuestra enseñanza. Jesús conoce bien nuestras flaquezas y nos advierte para nuestro bien.

Además de estos tres ejemplos, que están claros, en nuestro caminar se presentan otros parecidos y que también debemos prestar atención. Pues metidos en el mundo, algunas veces actuamos como si Dios no existiera, o le vemos como a un Dios-Abuelo, que lo va a permitir todo. Vamos, que creemos que no se va a enterar. Y así lo que hacemos de malo, lo ocultamos y lo que nos parece que es bueno, le damos publicidad a bombo y platillo, y de esa manera, con que lo vean los hombres, nos ponemos todos anchos, pensando ¡QUÉ BUENOS SOMOS!, y nos quedamos tan contentos.

Esta forma de ver las cosas, quizá inconscientemente, nos hace ocultar nuestras debilidades o maldades y sacar a la luz lo que parezca a los hombres que está bien. Lo otro es mejor que quede a la sombra, aunque sufran personas u ocasione daños importantes.

Somos unos insensatos si eso pensamos, porque nos convertimos en elemento animal, perdemos lo espiritual. Actuamos como el mundo actúa. Dejamos de pertenecer al rebaño de Cristo. Nuestros ángeles custodios se apartan de nosotros. Tenemos la fachada de cristianos pero somos del mundo.

Si no tenemos un buen director espiritual, no nos vamos a dar cuenta, porque otro que nos aconseje, puede actuar como lo hacían los falsos profetas, que hablaban para el pueblo, para decirles lo que el pueblo quería oír.

Es una pena que, por estar en el mundo, esto suceda con frecuencia entre miembros del Cuerpo Místico, que si no estamos revestidos de la coraza de la fe y la caridad, que nos pide San Pablo en la 1ª a los Tesalonicenses, podemos pasar de la luz a la tiniebla.

Para enderezar el camino, y estar otra vez en el Rebaño, hay que hacer un buen examen de conciencia ante un verdadero director espiritual.

¡SE NOS CAERÁ LA CARA DE VERGÜENZA! PERO NOS VENDRÁ BIEN PARA EL TIEMPO DE CUARESMA QUE YA TENEMOS AQUÍ.

M.S.G.

lunes, 15 de febrero de 2021

SALVACIÓN - CONDENACIÓN


 CONCORDANCIAS MENSAJES PRADO NUEVO - EVANGELIO

OTRAS ESTANCIAS (4)

Ya hemos visto las moradas prometidas en los mensajes de Prado Nuevo. Se ha demostrado la concordancia con el Evangelio, como se ha visto en (Jn.14,2/3). También ha quedado de manifiesto que el camino para alcanzarlas lo tenemos a nuestro alcance: "El mandamiento del amor".

Pero en el mundo encontramos muchas dificultades para encontrar el "camino". Mateo nos dice: "Velad y orad para no caer en la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil". Volvemos a encontrar iguales palabras en el mensaje de Prado Nuevo del 3-10-1987:

"La juventud está corrompida por el pecado. Sólo la oración, el sacrificio, la penitencia, podrá ayudar a salvar a muchas almas.

Dios prueba a los hombres con castigos y con gracias que derrama, y los hombres no vuelven su mirada hacia Él. ¡Son duros de corazón! Orad, hijos míos, orad. Os digo como mi Hijo decía a sus apóstoles: orad mucho para no caer en tentación".

Pero tenemos la seguridad de que la Misericordia de Dios viene en ayuda de sus hijos hasta en el último instante de nuestra vida (4-11-1995). El destino final depende de la elección que hayamos elegido, no existe la predestinación. Dos estancias nuevas aparecen en el horizonte: INFIERNO Y PURGATORIO. Del Infierno se habla en Mateo 25, 41/46; sobre el Purgatorio nos lo apunta Mateo en 12,32 y lo confirma San Pablo en la 1 Cor. 3.13/15.

INFIERNO: 

El Señor en el mensaje del 4-11-1995 nos cuenta el destino de 4 jóvenes, en visión que presencia Luz Amparo:

[EL SEÑOR:

"Cuatro de ellas perecieron en un accidente, hija mía; rechazaban tus palabras, decían que no existía el Infierno. Ellas mismas te van a hablar, hija mía.

ALMA CONDENADA:

Estamos aquí no por nuestra voluntad(1), sino por la voluntad de Dios. Si no, nosotros por nuestra voluntad no haríamos nada más que maldecir, pero Dios es el que quiere que venga a deciros que estamos condenadas. ¡Yo, que decía que nadie había venido a decir que había Infierno, que nadie me lo había dicho, que no lo creía y me reía junto con mis compañeras!; no creía en la existencia del Infierno y me reí de todo, de la Iglesia, de los componentes de la Iglesia, de las palabras que tú me decías; acuérdate que te dije: “Yo todavía no he visto ese Infierno, tendrían que venir y verlo yo con mis propios ojos para creer en él”; pues aquí estoy gritando: ¡estoy en el Infierno! Me dejé llevar por los placeres, por mis gustos..."

Pero tenemos el consuelo que para los que mueren sin estar en plena gracia de Dios, precisan una purificación, que la Iglesia llama Purgatorio, para luego poder disfrutar plenamente de la amistad eterna con Dios.

ALMA DEL PURGATORIO:

"Sí, estoy sufriendo, pero ¡gracias, gracias que me acordé de las últimas palabras!... Y aquí estoy esperando que Dios purifique todos mis pecados, pero yo quise recibir esa gracia y pedir perdón a Dios de todos ellos. Yo, que había vivido tan mal, pensando en los placeres del mundo, olvidándome de Dios, en la última hora, Dios se apiadó de mi alma, porque yo sentí esa luz divina y me acordé del Infierno y pedí perdón a Dios de todos mis pecados, y Dios me los perdonó; pero tengo que purificarlos. Pero he visto el rostro de María. ¡Gracias! Orad por mí y orad por todos los que estamos aquí. Sólo os pido oraciones. Yo tengo que pagar mis culpas; Dios es justo y misericordioso. Os suplico oraciones, oraciones... Y ¡gracias!"

EL SEÑOR:

"¿Ves, hija mía, cómo las almas... la que abre sus labios para invocar mi Nombre recibe la gracia y la salvación eterna? Yo vine a derramar mi Sangre por toda la Humanidad para la salvación de los hombres, pero muchos de los hombres la pisotean y me rechazan y me desprecian; pero aquéllos que abren sus labios y siento un poquito de amor en su corazón, mi Corazón se derrite por ellos para salvarlos. Por eso, soy misericordioso y soy juez. Y quiero que se hable de mi misericordia y de mi justicia."]

Es una necesidad que pide el Señor, que el mundo conozca estos dos Atributos Infinitos. En una palabra, predicar el Evangelio tal como está escrito.

VEMOS CLARAMENTE QUE LA SALVACIÓN ESTÁ A NUESTRO ALCANCE.

LA CONDENACIÓN ETERNA TE LLEGA CUANDO ELIGES ALEJARTE DEL SEÑOR, SI RECHAZAS SU MISERICORDIA.

EN AMBOS CASOS TÚ ERES EL QUE TE PREDESTINAS.

M.S.G. 

viernes, 12 de febrero de 2021

 

CONCORDANCIAS  MENSAJES PRADO NUEVO - EVANGELIO

LAS MORADAS (3)

Hemos estado viendo las moradas prometidas en los mensajes de Prado Nuevo. Se ha demostrado la concordancia con el Evangelio, como se ha visto en (Jn.14,2/3). Me quedó por introducir una especial. Aquella que está en Dios, o juntito a Dios. Es la morada donde de seguro estará Luz Amparo, el Padre Alfonso y alguna otra alma nacida de la Obra de la Santísima Virgen.

Extraigo del mensaje del 2-2-2002, este fragmento:

[PADRE ALFONSO MARÍA (Confesor de Luz Amparo):

"Dios permite que me veas, hija mía; qué diferencia la del Cielo a la Tierra: aquí no valen los títulos, ni los nombramientos; aquí es todo a lo Dios. ¡Qué grandezas las del Cielo y ver el rostro de Dios! Cuántas almas llegan aquí, por ese lugar (P.Nuevo), con una vida perfecta, porque los hombres se llaman católicos practicantes, pero ¿cómo viven la doctrina?...

LUZ AMPARO: ¡Ay!... ¡Ay, qué grandezas, Dios mío! ¡Ay, Padre, ayúdeme!

PADRE ALFONSO MARÍA:

Ya he llegado aquí a ver el rostro de Dios; qué alegría siente todo mi ser, porque estoy impregnado de la divinidad de Dios participando de estas grandezas. ¡Qué grandezas y cuánto he deseado este momento! Esta es la grandeza infinita por la que tiene que luchar el hombre, no hay otras grandezas en la Tierra mayor que ésta."]

Ni aún oyendo o leyendo este mensaje podemos imaginarnos lo que Dios tiene preparado para los que le aman: (1Cor.2,9) “Ni el ojo vió, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman”.

Esta debe ser una morada muy próxima a la que nos dice la Virgen en el mensaje del 2-6-1990, “aquí, hija mía, llegan pocos, sólo unos pocos bienaventurados.”

Hay otras, no muy lejanas de esta, en donde deben estar los que ve Luz Amparo en el mensaje del 2-5-1998:

[LA VIRGEN:

"Así quiero que los peregrinos cubran mi cuerpo con un manto blanco y amarillo, para tapar sus miserias, hija mía. Mira qué inmensidad tiene este manto y cuántos pecadores he protegido con él. Las rosas son avemarías, hija mía. Aquí están todos los frutos de mi manifestación. Mira las obras en esta parte. Mira los pecadores que han vuelto al rebaño de Cristo. Mira todos los que han muerto, que han pisado este lugar: están bajo mi manto, hija mía. Hoy también está tu hijo por ser un día tan especial como el que es; mira, aquí te lo muestro.

LUZ AMPARO:

¡Ay, hijo mío, hijo mío! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay, qué belleza!

LA VIRGEN:

¿Ves las oraciones de una madre cómo tienen mucho valor, hija mía?

LUZ AMPARO:

¡Ay, Jesús! ¡Ay! ¡Ay, Dios mío! ¡Ay! También están ahí Aquilina, Rosa... ¡Huy, cuántos de los que venían aquí! ¡Ay! ¡Ay!

LA VIRGEN:

¡Cuántas gracias he derramado en este lugar, hija mía, y los hombres no quieren reconocer los frutos!

LUZ AMPARO:

¡Ay! ¡Ay, hijo mío! ¡Ay! ¡Ay!

LA VIRGEN:

Por eso te digo, hija mía, que quiero que esta Obra sea una empresa de amor; que tu caridad sea perfecta; cuanto más perfecta sea tu caridad, hija mía, más fuerza tiene la oración y más perfecta es la oración."]

Precioso recordatorio para todos, principalmente para la Obra, basado en el amor, que si falla, la oración no tiene fuerza, porque no es perfecta.

M.S.G.

jueves, 11 de febrero de 2021

 

CONCORDANCIAS  MENSAJES PRADO NUEVO - EVANGELIO

LAS MORADAS (2)

La Obra de Prado Nuevo, fundada por Luz Amparo a petición de Nuestra Madre, tiene una gran misión que desarrollar. Se ha hecho bastante, pero queda mucho por hacer.

Meditando esta realidad, me he parado a repasar el mensaje del 1-2-1992, donde el Señor, después de hacer esta promesa: “Todos aquéllos que ayudéis a mi Obra seréis recompensados y estaréis muy cerca de la morada de mi Padre,” con el premio que ello significa, que debe llenarnos de alegría, hace esta otra promesa: “Para todos aquéllos que ayudéis a los mayores en su ancianidad, os prometo una recompensa eterna.”

Y claro, la Virgen da en este mismo mensaje una pista que aclara estas promesas y que se sintetizan con estas palabras:

“Todo el que practique el mandamiento del amor será recompensado.”

Sí, volvemos a lo que en tantos mensajes han repetido, tanto el Señor como la Santísima Virgen, y que como muestra podemos hacer mención al mensaje del 7-3-1987, donde dice la Virgen: “Os repito, hijos míos: amaos los unos a los otros, tenéis que ser todos uno solo,” recordando la oración de su Hijo al Padre de que nos habla San Juan en (Jn. 17,21)

Veamos esta promesa cumplida en el mensaje del 6-10-2001:

[PIERRE PIQUÉ: (peregrino francés fallecido)

Gracias os doy a todos por haberme aceptado al servicio de esta Obra bendita de Dios.

LUZ AMPARO:

¡Ay, Pedro, ay!

PIERRE PIQUÉ:

Mirad las gracias que he recibido, que aquí estoy en este lugar maravilloso de felicidad, de alegría y de paz. Dios me ha introducido en sus entrañas y me ha hecho ver su vida interior, donde está el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, y donde me están haciendo comprender maravillas y misterios divinos; a través de las entrañas de Dios Padre, está la grandeza de todo. ¡Qué feliz soy! Por eso pido a todos: trabajad para gloria de Dios, que hay una recompensa bella y eterna. ¡Qué hermosura y qué grandezas las de aquí! Pido a los míos que me imiten y sigan este camino para juntarnos en las maravillas de Dios.

LUZ AMPARO:

¡Ay, qué grandeza!

PIERRE PIQUÉ:

No hay paz ni felicidad que se parezca a este lugar. Luchad, para que todos podamos llegar a la paz y a la felicidad eterna.

LUZ AMPARO:

¡Ay, Dios mío..., Señor!

EL SEÑOR:

¿Ves, hija mía, como te digo, que nada quedará sin recompensa? Cualquier cosa que se haga por los pobres, por los necesitados... Recibirán una recompensa tan grande que es más del ciento por uno, hija mía; pero, ¡ay, aquéllos que son cobardes e ingratos a lo que yo les he pedido, sólo por querer resplandecer en los primeros puestos, y por recibir halagos y palmaditas!; todo lo han perdido.]

Tengamos en cuenta, con toda certeza, que el amor que apliquemos a todos, y en este caso a los ancianos, enfermos y necesitados, tendrá una amplia recompensa del Cielo, porque si el Señor prometió premio, según nos cuenta San Marcos: “Pues el que os diere un vaso de agua en razón de discípulos de Cristo, os digo en verdad que no perderá su recompensa.” (Mc. 9,41), qué no dará al que ayude a los pobres y necesitados, coincidiendo plenamente con la promesa expuesta en el mensaje.

M.S.G.

miércoles, 10 de febrero de 2021

 

CONCORDANCIAS  MENSAJES PRADO NUEVO - EVANGELIO

LAS MORADAS

Abordar esta labor me llena de satisfacción, pues soy consciente de que recibo mucho más que entrego por el trabajo y tiempo empleados. Tenemos un tesoro en los mensajes que no terminamos de valorar del todo, pues leyendolos se comprueba la riqueza de doctrina que encierran y llegas a dudar qué frases elegir para buscar las concordancias con el Evangelio. ¡SON TANTAS!

Hoy me voy a referir a “LAS MORADAS”.

Santa Teresa nos apunta en su libro con este título las delicias de las almas cuando transitan por sus siete Moradas. Son primicias de las celestiales.

Cuando Jesús quiere consolar a sus discípulos, porque se aproxima “Su Hora”, les dice: “En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo diría, porque voy a prepararos el lugar. Cuando Yo me haya ido y os haya preparado el lugar, de nuevo volveré y os tomaré conmigo, para que donde Yo estoy estéis también vosotros. (Jn.14,2/3)

Lucas nos cuenta cómo se consigue este lugar en la parábola del administrador infiel: “Con las riquezas de este mundo, haceos amigos, (limosma a pobres) para que, cuando éstas falten, os reciban en las eternas moradas” (Lc. 16,9)

Tambien San Pablo en la 2 carta a los Corintios se refiere a la casa de poca consistencia destinada a ser destruida después de algún tiempo, para dejar lugar a otra “casa” mucho más sólida y duradera y nos dice que “gemimos en esta nuestra tienda, anhelando sobrevestirnos de aquella nuestra habitación celestial, supuesto que seamos hallados vestidos, no desnudos” (2Cor.5,2/3)

Con la exposición de estos ejemplos podemos intuir algunas pistas: Que hay varias clases de moradas, que para conseguirlas tienes que practicar la caridad y que debes estar preparado “vestido”.

Veamos qué nos dice los mensajes.

Hay uno que nos debe llenar de alegría a los “virginianos”. El mensaje del 1-2-1992, El Señor nos dice: “Todos aquéllos que ayudéis a mi Obra seréis recompensados y estaréis muy cerca de la morada de mi Padre, y os recordaré las palabras del Evangelio donde dice: “Tuve hambre y me disteis de comer, sed y me disteis de beber, desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis”. Os recordaré aquellas palabras, hijos míos.”

En el mensaje del 2-6-1990, es la Virgen la que hace ver a Luz Amparo varias moradas que la Virgen las llama “los siete paraísos de la luz”. Le va mostrando moradas hasta que llega a “la morada universal del Padre; aquí mora el Padre Universal, el Hijo Eterno y el Espíritu Santo Infinito”, afirmando la Virgen que “aquí, hija mía, llegan pocos, sólo unos pocos bienaventurados.”

Lo que no cabe duda es que hay diferentes clases de moradas, que estarán destinas a las almas según el grado de perfección que adquieran, lo que podemos deducir en el mensaje del 15-8-1984 por la frase que la Virgen dice a Luz Amparo: “Aunque los humanos sean crueles, tú tienes que estar con ellos hasta que nuestros Corazones te abran la puerta para la morada que te corresponde, hija mía.”

Los peregrinos que estaban en Prado Nuevo el 2-2-1985, pudimos ver los colores de las moradas. Así lo manifestó la Virgen: “Mirad el Sol... (Largo silencio mientras los asistentes observan el milagro del Sol).  Hija mía, aun viendo, ¡cuántas almas ingratas!; aun viendo, hija mía, no creerán. ¡Pobres almas, hija mía! Mirad, hijos míos, qué maravillas vienen del Universo, hija mía, los colores de las moradas, hija mía.”

A.G.B. (FE CATÓLICA)