viernes, 28 de noviembre de 2025

LECTURAS.30.11.25

 


DONES DEL ESPÍRITU SANTO

  • Cuando cometemos faltas y pecados, El Espíritu Santo se aparta de nosotros. No se va muy lejos, esperando los limpies, para poder estar otra vez contigo.

  • ¿Qué pasa si no lo haces pronto, o si lo haces mal, empeñado en mantener una postura contraria a la Iglesia?

  • Pues que se entristece, pues ya no puede ofrecerte sus DONES en plenitud.

  • Para ayudar a recuperarlos, aunque se supone que se conocen, bueno será recordar sus siete Dones, para que podamos reparar el daño y de esa manera hagan efecto otra vez nuestras peticiones al Divino Espíritu.

  1. El ENTENDIMIENTO, nos hace ver las cosas de la Fe, con luz de Dios.

  2. La CIENCIA, nos hace ver claramente lo que valen las cosas, y así apreciamos mejor el Bien de la Esperanza.


  1. La SABIDURÍA, que viene de sabor, nos hace tener el gusto y saborear el Bien, y así se hace más fácil practicar la Caridad.


  1. El CONSEJO, ayuda a la Prudencia a discernir, decidir y mandar aquello que sin eso me tenía perplejo, aunque no pueda explicar cómo.


  1. La PIEDAD, ayuda a practicar la Justicia, no por deber, sino por amor de gratitud a los que nos han dado algo: Dios, papás, etc.


  1. La FORTALEZA, como don, nos da vencer milagrosamente lo que no conseguiríamos a pesar de grandes esfuerzos de Virtud de Fortaleza.


  1. El TEMOR DE DIOS, No querer ofender a Dios, y nos ayuda a vencer aquello que con esfuerzos de Templanza no se consigue renunciar: las rabias, los orgullos, los placeres, etc, neutralizándoles al recordarnos el lado feo y amargo del placer.


M.S.G. - 29-11-25.

martes, 25 de noviembre de 2025

FE CATÓLICA - CURSO BIBLIA 14.07.1 - 24-11-25

 

OBEDIENTE

ACEPTACIÓN DE LA OBEDIENCIA – CONCIENCIA.

En Lumen Gentium, Cap. IV, nº 37, leemos:

  • Los laicos, como los demás fieles, siguiendo el ejemplo de Cristo, que con su obediencia hasta la muerte abrió a todos los hombres el dichoso camino de la libertad de los hijos de Dios, acepten con prontitud de obediencia cristiana aquello que los Pastores sagrados, en cuanto representantes de Cristo, establecen en la Iglesia en su calidad de maestros y gobernantes. Ni dejen de encomendar a Dios en la oración a sus Prelados, que vigilan cuidadosamente como quienes deben rendir cuenta por nuestras almas, a fin de que hagan esto con gozo y no con gemidos (cf. Hb 13,17).

  • Recuerdo lo que escribí sobre este tema, que decía el P. Torres, y que finalizaba así:

SOLO SI LO QUE NOS MANDAN ES CLARAMENTE PECADO, NO ESTAMOS OBLIGADOS A OBEDECER.”

CONSEJOS PARA TENER UNA BUENA CONCIENCIA MORAL

  • El Catecismo nos dice: 1776 “En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón...

  • Y más adelante: 1783 Hay que formar la conciencia, y esclarecer el juicio moral. Una conciencia bien formada es recta y veraz...

  • Y aclara: 1784 La educación de la conciencia es una tarea de toda la vida...

  • Y marca el camino: 1785 En la formación de la conciencia, la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar; es preciso que la asimilemos en la fe y la oración, y la pongamos en práctica...

  • Decisión: 1786 Ante la necesidad de decidir moralmente, la conciencia puede formular un juicio recto de acuerdo con la razón y con la ley divina, o al contrario un juicio erróneo que se aleja de ellas...

Tomo de ACIPRENSA, estos comentarios:

  • ¿Puede equivocarse la conciencia?

  • Sí, la conciencia puede equivocarse si no esta bien formada, porque ante un acto concreto podría hacer un juicio erróneo en contra de la razón y de la ley divina.

  • ¿Cómo se forma la conciencia?

  • La conciencia se forma con el conocimiento de la ley de Dios tal como la enseña el Magisterio de la Iglesia, con la práctica de las virtudes, la oración, la petición de consejo especialmente en la dirección espiritual y la recepción frecuente del sacramento de la Penitencia.

  • Parece que queda claro que, si no existe una buena formación, la persona puede decidir equivocadamente, inclinada hacia sus caprichos o intereses, siendo un motivo para la desobediencia.

  • M.S.G. - 26-11-25.


viernes, 21 de noviembre de 2025

 


LA OBEDIENCIA (Y 3)

  • Como final de este pensamiento, termino con lo que el Padre Torres llama a tener más miedo: a los formulistas.

  • Dice el Padre que, cuando las almas son difíciles, cavilosas y lacrimosas en la obediencia, no es difícil que se engañen a sí mismas envolviendo todo esto en fórmulas irreprochables.

  • No acabaríamos nunca si quisiéramos enumerar todas las sutilezas que son posibles en este orden. Puede que no me creyeran si les dijese que hay quienes, con el pretexto de humillarse, marean a los que han de guiarlas, y, con el pretexto de buscar remedio, lo que buscan es que se enteren y que se ocupen de ellos.

  • Mientras no acabemos con los formulistas vacíos y vivamos la realidad de virtudes con fórmulas de buena educación o con fórmulas de palurdos, no llegaremos a lo que tenemos que llegar.

  • Si quieren llegar a la perfección de la obediencia, tienen que destruir esas tres clases de obediencia: LA DIFÍCIL, LA CAVILOSA O FILOSÓFOCA Y LA QUEJUMBROSA O LACRIMOSA.

  • Obedezcan sin enterarse que es perfecta obediencia y sintiéndose felices de obedecer.

  • Porque fíjense, el alma que llega a la perfecta abnegación es la más feliz del mundo, está de lleno en su centro, en la voluntad de Dios. Si Dios se ha de comunicar a las almas, ¿a quién se va a comunidar sino a las almas perféctamente abnegadas?

  • Les aseguro que, si se dan así a la obediencia, llegarán sin sentir a encontrarse en la perfecta humildad y en la perfecta abnegación. Y, si llegan a eso, habrán llegado a lo que Santa Teresa llamaba darse del todo a Dios. Entonces verán lo que es darse del todo Dios al alma.

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  • Durante los días que he tenido que repasar esta materia, me ha venido a la mente, recordando la historia, que los grandes y pequeños cismas de la Iglesia han sido ocasionados, además de otras consideraciones, por el incumplimiento de la virtud de la Obediencia.

  • Desgraciadamente, ningún caso grave terminó bien, todos en separación. ¿Rezarían los contemporáneos de los tres grandes cismas, para que volvieran las aguas a su cauce? Pensamos que sí, y quizás más de lo que ahora, en estos tiempos pueda hacerse, en los problemas que tiene la Iglesia.

  • ¿Sirvió de algo? Es posible que sí, pues las oraciones bien hechas nunca se pierden, y posiblemente hubiera quedado la cosa peor que sin ellas.

  • Pero tropezamos con el respeto que tiene Dios a la libertad del hombre. No la fuerza, la respeta extraordinariamente. Y así, si el hombre se empeña en ir por caminos equivocados, no los altera Dios, si no se lo permites.

  • ¡Ah, si conociéramos el final de nuestra historia, cuántos no desandarían los pasos dados por soberbia!

  • Y claro, a pesar de la oración de Jesús al Padre: “...para que sean uno como nosotros.” (Jn.17,11) está la decisión humana que elige el camino, y los grandes cismas se consumaron.

  • Si esto fue así en los grandes, ¿qué no ocurrirá en los pequeños?

  • Que el Señor os bendiga y os proteja, os libre de todo mal y os lleve a la Vida Eterna. Amén.

  • M.S.G. - 22-11-25. FINAL


martes, 18 de noviembre de 2025

FE CATÓLICA - CURSO BÍBLICO 14.06.1-17-11-25

 

LA OBEDIENCIA (2)


  • Volviendo a tomar notas del Padre Torres, para seguir con este tema interesante, me viene a la vista la cita de Santiago (2,19) sobre los demonios. Me asusta pensar que algunas veces, si nos pasamos de “listos” en este asunto de La Obediencia, podemos obrar lo mismo que ellos.

  • Y sigo con las enseñanzas del Padre Torres. (Tomo III, Ejercicios Espirituales)

  • Dentro de la obediencia imperfecta, dice que va a tratar la Obediencia dificultosa, y apunta que hay almas muy fáciles para la obediencia; se toca el resorte de la obediencia y se ponen en movimiento con toda suavidad y decisión.

  • Y hay almas que, por más que se toque el resorte, no se ponen en marcha o sólo se ponen con dificultad. Esto produce más males de los que podíamos decir.

  • Lo primero, porque los que mandan no tienen libertad para mandar, no se atreven a exigirles todo lo que deberían dar, y así se privan de la luz que podría darles la obediencia, y del bien que sería para ellas entregarse, y del provecho que hay en obedecer.

  • El padre Torres continua diciendo que este mal proviene de dos o tres raices malísimas:

  • Unas veces proviene de almas que tienen un espíritu de contradicción, tienen siempre un pero en los labios; hasta sin pensar votan en contra.

  • Otras será de falta de humildad, debido a la falta de abnegación. Y claro esto causa un daño, por ser dificultoso para la obediencia. En vez de vivir gobernados por la Palabra de Dios, que es la palabra de la obediencia, vivimos gobernados por esas dificultades que llevamos dentro.

  • Y no es lo mismo estar gobernados por Dios que estar gobernados por los defectos propios, que no pueden llevar a nada bueno.

  • Para corregir el defecto, aconseja el padre que apliquemos lo dicho por San Ignacio en su famosa carta sobre la obediencia, que es procurar imitar el modo que tenían de obedecer los Padres antiguos, y que consistía en obedecer como suele hacerse en cosas de Fe.

  • Dice una cosa la fe, y, sin más, la creemos; pues lo mismo, si la obediencia dice algo, obedecerlo sin mirar a más.

  • De este modo, no cabe duda de que se quitan de raíz las dificultades. Debemos proceder así, pues el Señor ha dicho en el Evangelio: “El que a vosotros oye, a mí me oye”. (Lc. 10,16) Y, por tanto, sabemos que la voz de la obediencia es la voz de Dios.

  • No creáis que las almas difíciles para la obediencia se vayan a corregir por leer esto, pero si empiezan a recogerse en la presencia del Señor para pedirle que le haga fáciles, habrá empezado a ganarse al Señor, y, aunque le vaya costando, que cae y se vuelve a levantar, el Señor se compadecerá del alma y le dará gracia abundante para vencer.

  • Siempre se tiene el consuelo de que luchando se glorifica al Señor. Esta es una de las cosas que más sirven para ganar el Corazón de Cristo.

  • Que la sabiduría que expresa el Padre Torres en la buena virtud de la Obediencia, nos lleve a meditar nuestros actos, pidiéndole a la Santísima Virgen ayuda para discernir.

  • M.S.G. - 19-11-25. (CONTINUARÁ)