lunes, 18 de mayo de 2026

NORMAS PARA LA ESCRITURA (2)

CONTINUA.- NORMAS PARA LA ESCRITURA. Cuarta • El punto central de toda la Escritura es Jesucristo, como se puede ver en los Cursos de Fe Católica. • Pensemos ahora en la escena de los discípulos de Emaús, ya conocida. Nuestro «profesor» de Sagrada Escritura ha de ser Jesucristo, y además, el objeto de sus lecciones sobre los textos de la Biblia ha de ser también Jesucristo; así entenderemos esas páginas. • • Es lo que buscaban los famosos «cuatro sentidos» de la Escritura, en la terminología de la Edad Media: • • - Sentido literal es la realidad histórica que nos comunica el texto. • - Sentido alegórico: es el significado teológico del texto, en cuanto que se refiere a Cristo. Por tanto, vale solo para el Antiguo Testamento, porque los textos del Nuevo Testamento ya nos dan a Cristo en el sentido «literal» pleno. • - Sentido moral: que sirve para la edificación de la vida, costumbres y conducta cristiana. • - Sentido anagógico que nos orienta hacia las realidades futuras (los «novísimos») que esperamos. • • Esas cuatro maneras de enfocar los textos bíblicos buscan siempre a Jesucristo lo «ven» (sentido real, literal), lo «profundizan» por la fe (sentido alegórico), quieren llevarlo a la vida cristiana (sentido moral), lo «esperan» en el encuentro definitivo con El en el cielo (sentido anagógico). • Dado que con frecuencia se oye hablar del sentido típico de ciertos textos de la Biblia, digamos brevemente en qué consiste. • Es el significado que tienen las cosas del Antiguo Testamento («tipos»), como prefiguraciones de otras realidades correspondientes del Nuevo Testamento (=«antitipos») • Al hablar de cosas usamos una palabra muy genérica; un «tipo» puede ser un objeto, una persona, un episodio entero del Antiguo Testamento. • Por ejemplo, Adán es tipo de Cristo (el «Hombre nuevo», que inaugura una humanidad nueva); el Arca de Noé es tipo del Bautismo cristiano (instrumento de salvación); el maná es tipo de la Eucaristía (alimento dado por Dios); la serpiente de bronce que curaba a los Israelitas con solo mirarla (Núm. 21, 9) es tipo de la Cruz de Cristo (elevado en alto, da la vida a los que lo miran con los ojos de la fe). • Con estas orientaciones, es de esperar que la Sagrada Escritura se nos haga más accesible. Si buscamos en sus textos a la Persona que nos habla en ellos; si no rehuimos la dureza con que se presenta a veces la Palabra de Dios, que es «mas incisiva que cualquier espada de dos filos, y penetrante hasta dividir alma y espíritu, junturas y tuétanos» (Heb 4,12); si no queremos reformar el texto cuando nos molesta, sino mas bien reformarnos nosotros; si aceptamos humildemente que no entendemos muchas cosas de Dios; si oramos..., la Palabra de Dios será para nosotros lo que fue para el Salmista: • «Lámpara para mis pasos, luz en mi sendero» (Sal. 118 Vg [119], 105). FINAL.- 19-5-26 – M.S.G.

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