lunes, 30 de abril de 2012


NOTICIA OFICIAL
Hace más de treinta años que comenzaron las apariciones de la Virgen a Luz Amparo Cuevas en Prado Nuevo, El Escorial. Con el paso del tiempo, la Jerarquía de la Iglesia de Madrid ha constatado los frutos nacidos del árbol de la aparición: conversiones duraderas, curaciones de cuerpo y alma, vocaciones al sacerdocio, a la vida consagrada y matrimonios cristianos, una Obra de amor y misericordia para el cuidado de personas necesitadas y la colaboración constante en las necesidades de la Iglesia Católica.
En todo este proceso, hay que destacar, de modo particular, el ejemplo de fidelidad de Luz Amparo, su obediencia y amor a la Iglesia, su amor al prójimo, el constante ofrecimiento de su vida a Dios, su ocultamiento y espíritu de humildad. Su «sí» inicial ha sido fundamental para que otros muchos hayan dirigido sus pasos por el camino del bien, y se hayan acercado a la Iglesia.
Por todo ello, la Iglesia de Madrid, siguiendo el criterio evangélico de Jesús —«...por sus frutos los conoceréis» (Mt 7, 16)—, ha ido acogiendo los numerosos frutos en el seno de la Iglesia con la concesión de diversas aprobaciones:
El 14 de junio de 1994, D. Ángel Suquía y Goicoechea (†), de feliz memoria, aprueba la Asociación Pública de Fieles “Reparadores de Nª Sra. la Virgen de los Dolores”, y una Fundación Pía del mismo nombre, para atención de personas necesitadas; ambas por petición de Luz Amparo, su fundadora. Y en julio del mismo año, nombra el primer capellán para la atención espiritual de los miembros de la Asociación.
Su sucesor, el actual Cardenal-Arzobispo de Madrid, D. Antonio Mª Rouco Varela, nombró dos capellanes más (en noviembre de 1996 y en octubre de 2001), debido al aumento del número de miembros de la Asociación y para las necesidades espirituales de los peregrinos.
En octubre de 2006, autoriza una Casa de Formación de seminaristas, para encauzar las vocaciones nacidas de la Obra de la Virgen de los Dolores de Prado Nuevo.
El 7 de febrero de 2009, concede la autorización para la celebración de la Misa, cada primer sábado de mes en el local “Ave María”, junto a Prado Nuevo, facilitando a los numerosos peregrinos que allí acuden el acceso a los sacramentos. Antes, ya había concedido celebrar la Eucaristía en fechas significativas.
Un año después, el 6 de febrero de 2010, autoriza a los sacerdotes y religiosos(as) el poder participar en los actos piadosos (Rosario, Vía Crucis, vigilias, etc.) de Prado Nuevo. Con esta concesión, la nota emitida por el Cardenal Suquía en 1985 quedaba en la práctica anulada.
El día 2 de abril de 2012, Lunes Santo, autoriza la celebración del Triduo Pascual, del 12 al 15 de abril, dentro de la Semana Santa, en el local “Ave María”, junto a Prado Nuevo.
Recientemente, dentro del 30º Aniversario (2011-2012) de la primera aparición de la Virgen a Luz Amparo en Prado Nuevo (1981), el Sr. Cardenal ha concedido el permiso para la construcción de la Capilla en Prado Nuevo; concesión que va a hacer realidad el deseo de la Virgen, manifestado en sus mensajes.
Traemos aquí aquella primera petición de la Capilla realizada por la Virgen, el 14 de junio de 1981, que aparece completada en otros dos mensajes posteriores, que también incluimos:
“Soy la Virgen Dolorosa. Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor a mi nombre. Que se venga a meditar de cualquier parte del mundo la Pasión de mi Hijo, que está completamente olvidada. Si hacen lo que yo digo, habrá curaciones. Este agua curará…” (14-VI-1981).
“Diles a todos que cuando esté hecha la Capilla se llame «Capilla de Nuestra Señora de los Dolores»” (La Virgen, 14-X-1981).
“Quiero que hagan una capilla en honor a mi nombre, para hacer retiros y ejercicios espirituales” (La Virgen, 1-I-1982).
“Y que el Santo Sacramento esté de día y de noche expuesto, para todo el que quiera venir a orar a este lugar; pero que Cristo no esté nunca solo, hija mía.” (La Virgen, 14-VII-1984).
Todos los peregrinos de Prado Nuevo agradecemos profundamente al Cardenal de Madrid esta concesión, la más importante de todas las realizadas. La acogemos con enorme ilusión y alegría. Creemos firmemente que, con este paso de la Iglesia, en Prado Nuevo se van a dar muchos más frutos que los habidos hasta ahora, para el bien de todos los que acudan a este lugar bendecido por la presencia de María Santísima, y para beneficio de la misma Iglesia. A ella nos sometemos en todo, en la persona de nuestro Cardenal Arzobispo, D. Antonio Mª Rouco Varela, por quien rezamos para que Dios le bendiga y guarde muchos años al servicio de la Iglesia.

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