lunes, 2 de marzo de 2026

A LOS EVANGÉLICOS LES RESPONDE LA BIBLIA (17)

A LOS EVANGÉLICOS LES RESPONDE LA BIBLIA (17) (Tomado del Libro de FE CATÓLICA, “IGLESIAS Y SECTAS”) • CONTINÚA: • ACLARACIONES: • 1. Las palabras de Cristo no tenían un sentido simbólico. • Siempre que los oyentes del Señor tomaban sus palabras en sentido literal, cuando El las pronunciaba en sentido figurado, su práctica constante era rectificar inmediatamente el error de los que no le habían entendido bien. • Por ejemplo: Jesús dijo a Nicodemo: ....'En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios'. Dicele Nicodemo: “¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?'' Jesús le explica inmediatamente la verdadera significación: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios». (Jn 3,3-5) • Mas, cuando sus palabras eran rectamente entendidas en su sentido literal, y esta recta interpretación daba lugar a murmuraciones y objeciones, era costumbre de Jesucristo sostener su afirmación y repetir otra vez sus palabras. Así, Jesús dijo al paralítico: «¡Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados.» • Los escribas, entendiendo las palabras del Salvador en su sentido literal, murmuraban diciendo: «Este está blasfemando». Jesús entonces ratifica su afirmación: «... ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te Son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues, para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados —dice entonces al paralítico—: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casan» (Mt 9, 2-6). • Ahora bien; el Evangelio hace notar que los judíos entienden las palabras de Jesús, anunciando la Eucaristía, en sentido literal; y se escandalizan y murmuran. Ofrecen a Jesús ocasión para rectificar. • Mas Jesús no rectifica; no les dice: Me habéis entendido mal…, sino que repite una y otra vez que su cuerpo es verdadera comida, y que es preciso comer su carne, como condición indispensable para conseguir la vida eterna. «En verdad, en verdad os digo: Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.» Y añade: «El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida». (Jn 6,53-55) • 2. Las palabras de Jesucristo expresan una realidad absoluta. • Pues en ninguna de sus páginas hallaremos otra afirmación tan explícita, tan terminante como ésta: «Mi carne es verdadera comida.» «El pan que yo le voy a dar es mi carne por la vida del mundo.» «Esto es mi cuerpo.» • ¿Se dirá, tal vez, que encierran un imposible?... Si Jesucristo cambió el agua en vino, si multiplicó los panes en el desierto, ¿no puede igualmente Convertir el pan en su cuerpo? Negar esta posibilidad, es negar su divinidad. Si, por virtud de las reacciones químicas naturales, humanas, el pan se convierte en nuestra carne, ¿qué dificultad háy en que, en virtud del poder absoluto de Dios, el pan se convierta en el cuerpo de Jesucristo? • SEGUIRÁ.- M.S.G. – 3-3-26.

No hay comentarios: