Espacio destinado a dar noticias sobre Prado Nuevo, lugar de manifestación de la Santísima Virgen María, como Virgen Dolorosa. "Todo el que acuda a este lugar, recibirá gracias muy especiales" (mensaje 1-1-2000) BENDICIONES
lunes, 16 de marzo de 2026
A LOS EVANGÉLICOS LES RESPONDE LA BIBLIA (24)
A LOS EVANGÉLICOS LES RESPONDE LA BIBLIA (24)
(Tomado del Libro de FE CATÓLICA, “IGLESIAS Y SECTAS”)
• CONTINÚA, EL SACERDOCIO:
• ACLARACIONES:
• 1. Jesucristo creó el sacerdocio católico.
• Jesucristo envía a unos hombres a todo el mundo con sus propios poderes de enseñanza, perdón y santificación —de mediación entre Dios y los hombres—como él lo había realizado y en continuación de su Obra. Es equivalente a decir que instituyó el sacerdocio cristiano. Y esto lo realizó, cuando dio a sus Apóstoles el poder de ofrecer el sacrificio de su Cuerpo y de su Sangre: «Esto es mi Cuerpo, esto es mi Sangre; haced esto en conmemoración mía...» (Vea Lc 22,19-20; 1 Cor 11,23-25.) Más tarde, les confirmó el poder de perdonar los pecados: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos» Jn 20,22-23). Y finalmente les encomendó la misión de predicar, diciéndoles: «ld por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación» (Mc 16,15).
• 2. Perpetuación del sacerdocio católico.
• Este sacerdocio visible del Nuevo Testamento, establecido por Jesucristo en la persona de sus Apóstoles, no podía cesar en manera alguna con la muerte de ellos; porque Jesucristo instituyó los medios de salvación, no solamente para los tiempos apostólicos, sino para todos los tiempos hasta la consumación de los siglos (Mt 28, 20).
• Debía ser transferido a sus sucesores. Efectivamente, el Evangelio debía ser predicado no solamente a los fieles de los tiempos apostólicos, sino a todos los hombres de todos los siglos. Sin embargo, los Apóstoles no recibieron el don de la inmortalidad; debían un día morir. Por consiguiente, el ministerio a ellos confiado debía pasar a sus legítimos sucesores.
• Según este principio innegable, el sacerdocio cristiano debía durar hasta el fin del mundo; por lo cual, al morir los Apóstoles, debían reemplazarlos sus legítimos sucesores en el oficio sacerdotal. Y en efecto, la historia demuestra que los Apóstoles transmitieron a otros la misión que habían recibido de Jesucristo, estableciendo, doquiera predicaban, Obispos que los reemplazaran y sucedieran (Hch 14,23). Después que se ahorcó Judas, eligieron a Matías para que ocupara su lugar (Hch 1, 15ss). San Pablo instituyó a Timoteo Obispo de Efeso, y a Tito Obispo de Creta. Y en su carta a este último le encarga que perpetúe su ministerio estableciendo otros pastores (Tit 1,5), como también parece claramente decírselo a Timoteo (2 Tim 2, 2). Este oficio y poder sacerdotal es conferido por medio del sacramento del Orden, al cual hacen referencia los textos de la Biblia arriba citados.
• 3. Sacerdocio ministerial y sacerdocio universal de los fieles.
• Pero es también cierto que los fieles de Cristo participan —aunque de otro modo— del Sacerdocio del Señor. Por su Fe, su consagración a Cristo por el Bautismo, y por su adhesión a la Jerarquía de la Iglesia —y viviendo en gracia—, están injertados vitalmente en el Cuerpo Místico de Cristo, y participan de la naturaleza divina. Por tanto se incorporan a la acción que, oficialmente, realiza el sacerdote en el Sacrificio del Altar, y tienen la posibilidad de ofrecerse también ellos mismos como hostias santas, y agradables a Dios (Rom 12, 1). En esta idea insiste reiteradamente el Concilio Vaticano II.
• SEGUIRÁ. CON LA PREDICACIÓN PRIVADA DE LOS FIELES.- M.S.G. – 17-3-26.
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