sábado, 27 de abril de 2019

EL SANTO TEMOR DE DIOS
 En la Santa Escritura aparece,  con frecuencia, la asignación de algún
 personaje, con esta denominación:

"Temeroso/a de Dios".
O nos aconseja, tanto en el A. como en el N, Testamento:
"Andar en el temor de Dios".

Sin embargo, la enseñanza en el temor de Dios, es una de las que menos se
 predica, de la que menos se habla en nuestras Iglesias, porque, algunos
 piensan, que, el concepto de "Temor", puede sonar contradictorio, con la 
idea de un Dios Misericordioso.

Pero, no es así, porque si analizamos, por ejemplo, la historia de Susana,
 que se cuenta en el libro de Daniel, vemos, que no parecer ir por ahí la cosa.
Pues, esta persona, temerosa de Dios, (dice el texto) se presenta
 como una víctima.

No hay nada más osado que la ignorancia, algunos se atreven a decir cosas, 
que sin tener conocimiento de ellas, opinan como si fueran entendidos.
Y esto, en materia de fe, es muy frecuente.

Se dice aquello que nos parece que es, sin averiguar si lo es de verdad.
Digo que es una ignorancia, en este caso culpable, porque es, nada más 
y nada menos, que un Don del Espíritu Santo.
 ¡Uno de sus Dones!,
Junto a la Sabiduría, la Inteligencia, el Consejo, la Fortaleza, 
la Ciencia y la Piedad, está el Santo Temor de Dios.

Que por algo lleva el "Santo" delante, y es lamentable que en 
algunos sitios, hagan exclusión de este Don, pues, por ejemplo, en un 
acto de "Confirmación", donde el templo estaba adornado, con letreros 
grandes, se podía leer:
Sabiduría, inteligencia, etc.
Y faltaba el "Santo Temor de Dios" 
¿Y "El Santo Temor de Dios?
Qué pasa, que de pronto el Espíritu Santo solo tiene seis dones; 
es posible que pensaran:
¿Cómo vamos a poner el Temor de Dios, para que los chavales se asusten?

Esto es una gran ignorancia, porque se está excluyendo, precisamente, 
lo que es la Santidad ¿Qué es el Santo Temor de Dios?
Es una actitud, de reverencia y respeto, a Dios,
Y que pasa por distintas etapas:

1- Una conciencia de que Dios, es el dueño de nuestras almas, 
y tiene el poder de darnos la vida eterna o mandarnos al infierno,
 porque nosotros lo merezcamos. Es reconocer quién es Dios 
y quien soy yo.

2- Conciencia de que Dios está permanentemente viendo todo lo 
que hacemos, lo que pensamos, lo que decimos, y que El, como Dios, 
tiene poder para hacernos acreedores al premio o castigo, según
 nuestra conducta, Lo cual nos debería motivar a ser cuidadosos  
en apartarnos del mal ¡Claro!, a Dios nada le es oculto, no se 
le puede engañar.
3- Esta es importante...      (SEGUIRÁ)

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